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19 de noviembre de 2015

LA VIDA SLOW


¡De nuevo estoy aquí!

Me ha costado porque quería cambiar un poco la imagen del blog. Con un nuevo hijo eres una nueva madre, así que necesitaba un cambio. 

Hace unos días una amiga me preguntaba si volvería, ya que internet está saturado de blogs maternales. Claro que sí. La maternidad es un mundo dentro de este mundo. La maternidad lo llena todo. 24 horas 365 días al año. Da para muchos estados, para muchos sentimientos, para muchos pensamientos,... da para muchos blogs.

Y el mío a partir de ahora es decididamente slow. Porque soy slow, porque quiero ser slow. Porque cada día me acepto más y vivo según soy.

Aparentemente tranquila, hay gente que insinúa que eso es malo. Pero señores, tranquila no quiere decir inmóvil. ¿Quién gano la carrera? ¿La liebre o la tortuga? 

Basta de etiquetas, de querer correr, de seguir el rebaño. Por ahora la vida me ha regalado la posibilidad de vivir como yo quería. De ser madre a tiempo completo. De que mi mundo se haya hecho pequeño. De no tener que correr por cumplir horarios ni rutinas. Poder disfrutar del hogar. De no viajar mucho ni consumir demasiado. Reutilizar y crear. Dar de mamar y jugar. Estar siempre con quien más me necesita. Tener cerca a quien más quiero. Respetar ritmos internos. Entender necesidades y sentimientos. Poder desechar aquello que no me enriquece personalmente.
 
La vida slow, mi vida slow. ¡Tengo hasta manifesto!

23 de abril de 2015

PARIR CON DOLOR



Escogí parir con dolor. Dicen que es como una maratón pero yo nunca he conseguido calzarme unas zapatillas y correr dos calles seguidas.

Aun así me informé y el parto no medicalizado parecía la mejor opción, tanto para mi como para el bebé. 

Con Alexandra lo intenté pero estaba claro que no era el día ni el momento. Supe lo que es romper aguas, una contracción, una epidural, una episotomía, parir en el potro cansada y llorar porque no puedes más. Me quedé con la cosilla de no conseguir el parto natural.

Creo que tengo cierta resistencia al dolor. No soy exageradamente quejica y no me gusta tomar medicamentos. No estoy en contra de la epidural pero me da mucho respeto y supongo que por todo esto durante el embarazo de Frida continué preparándome y informándome sobre el parto natural intentando acallar cada día esa parte de mí acojonada por el dolor que sabía iba a sufrir.

Pero no lo sabia. Ni tampoco creo nuestra sociedad altamente medicalizada esté preparada para ello. Porque no nos educan en el dolor. A aceptarlo como parte del camino. No es el fin sino el medio. Un mal trago que hay que aceptar ya que está cumpliendo su misión. Sin dolor no hay contracción y no hay bebé.

No hay dos partos iguales y sea éste como sea la mujer lo vive como una experiencia que nunca en la vida olvidará. Como reza la frase de Yogi Bhajan (Siri Singh Sahib) "Dar a luz no es una tarea humana; dar a luz es una tarea completamente divina." Y en cambio no recibes coronas de laurel. Casi nadie te pregunta pormenores, como te sientes realmente, como lo has vivido, no te dan masajes ni te traen cestas de comida. Se espera de ti que te quejes poco y te recuperes pronto.

Tengo la sensación de que huimos tanto del dolor que la gente no quiere ni hablar de él (y ya no hablo tan sólo del físico). Pero lo que realmente estamos ignorando es una experiencia brutalmente catártica que siento que todavía no he acabado de asimilar.

3 de marzo de 2015

YOGA Y EMBARAZO




Siempre me ha gustado la práctica del yoga, pese a que en los últimos tiempos no he sido muy constante por diversas razones. Todo empezó cuando tuve que dejar las clases para marcharnos a Polonia. Más tarde me quedé embarazada y, consciente de que el yoga sería bueno en éste estado, decidí comprarme "Yoga y embarazo" de María Teresa Palomas.

Siempre defenderé las clases guiadas por un profesional pero los libros pueden ser un buen refuerzo o ayuda en caso de no tener otras opciones. Este libro merodeó por casa todo el embarazo de Alexandra igual que lo está haciendo ahora con el de Frida (aunque debo reconocer que esta vez lo abro menos).


Si sabes de qué va el yoga y te gusta la filosofía de la crianza y el parto natural este libro conectará contigo. Está dividido por las diferentes fases del embarazo, parto y posparto. Lleno de trucos para aprender a relajarte, respirar, darte masajes, alimentarte,... todo aquello que te puede hacer conectar más con bebé y con la situación que estás viviendo. Cuando lo leo me siento a gusto, ya que demasiadas veces tenemos más cosas de la cuenta en la cabeza y nos olvidamos de aquello maravilloso que nos está sucediendo.

Quizás a mí me faltaría que vinieran más ejercicios de yoga pero también es verdad que durante el embarazo es más importante relajarte que hacer demasiado ejercicio. Aun así los que vienen están bien explicados a través de fotografías, igual que las diferente posibilidades de masajes durante el embarazo y el propio parto. ¡Aish! ¡Qué bien sienta un masaje y que poquitos nos hacemos!

Dar a luz no es una tarea humana;

dar a luz es una tarea completamente divina.

YOGI BHAJAN (SIRI SINGH SAHIB)

3 de febrero de 2015

LA PANXAMAMA


Si vives por la zona del Penedès y tienes interés por todo lo relacionado con la crianza natural, con apego, o como le quieras llamar, dispones de un lugar que te encantará. 


Personalmente la Panxamama la siento como que algo más que una tienda. Ya que a parte de encontrar productos relacionados con la crianza respetuosa como libros, mochilas ergonómicas, pañales de tela, muselinas, etc.  para mí lo más importante es que cuando voy de visita siempre consiguen que me sienta como en casa.



Y estoy segura de que no soy la única que valora este hecho. Susana y Yaiza siempre están dispuestas a escucharte y charlar contigo sobre la maternidad (todas sabemos lo que nos gusta a las mamás hablar de nuestros hijos). Además organizan cursos y talleres muy interesantes para padres y bebés y también puedes reunirte con otras madres y sus bebés mientras tomas un café y haces media en su local.

Alguna vez ya he recomendado por aquí su tienda on line, ya que puedo garantizar que siempre te van a dar el mejor asesoramiento pre y post venta. No cabe decir que muchas de las cosas que tenemos de Alexandra son de allí. 


Pañales de tela, Muselinas Aden&Anais, la jirafa Sophie, biberones de cristal,  el fular elástico Boba o este genial babero para nuestro blw son algunas de las cosas que tenemos y puedes encontrar en La Panxamama.

Tardé un poco en comentarles que tenía un blog personal sobre maternidad, ya que es una cosa que me da un poco de vergüenza ir predicando, pero desde que conocieron mi blog me han dado mucho soporte y ahora que me he aventurado en esto de sponsorizarlo no han dudado en colaborar :)

15 de enero de 2015

LACTANCIA MATERNA: ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO



Hace unas semanas ya comenté que mi intención de combinar lactancia y embarazo ha acabado en destete.

Desde entonces tenía en mente hacer una infografía con aquellas cosas buenas y no tan buenas que he experimentado con la lactancia. Porque como ya dije en su día la lactancia materna no es tan maravillosa pero después de todo el esfuerzo y las horas de dedicación te quedas un poquito huérfana de esa maravillosa sensación que es el lactar a tu hija.

Así que aquí va mi homenaje a la lactancia materna:



13 de enero de 2015

NO SE COMO GESTIONAR LA NAVIDAD



A toro pasado me encuentro con un año (más o menos) por delante para resolver mis conflictos. Y acepto de antemano que soy de buscarle los tres pies al gato y darle vueltas a las cosas (si seguís este blog regularmente no os será nada nuevo).

La cuestión es que desde hace muchos años la celebración de los Reyes Magos me mosquea un poco. Socialmente es una fiesta perfectamente articulada para que todo el mundo participe pero para mí hay demasiadas cosas que no encajan.

Para empezar ¿qué sentido tiene dar los regalos a dos días de la vuelta al cole cuando te has pasado dos semanas enteras en casa? Perdonen pero lo encuentro absurdo a parte de que para el niño es frustrante ¿quién va a querer volver a encerrarse en el cole durante horas después de la euforia de recibir un montón de regalos? 

¿Y la magia? Pues la magia está genial pero hay que cuidarla y no es precisamente lo que veo en los mayores. Se nos escapa infinidad de veces comentarios y acciones sospechosas, vas a ver las carrozas a la calle  pero luego pones la tele y salen otros Reyes. Hay casas donde van los Reyes a dar regalos en mano a los niños y otras a las que no y ya por no hablar de que a fulanito le traen la casita para el jardín que yo siempre he soñado y a mi año tras año me la niegan ¿será que en el fondo ese niño es más bueno que yo? Sobre ese tema ya no voy ni a entrar porque el usar los Reyes para asustar y amenazar ya me parece lo último.

Demasiadas cosas que yo no puedo sustentar con una espiral de mentiras. Lo siento pero no va con mi filosofía de vida. Y no lo hago por ser más hipster que nadie, ni porque sea una antisistema, o no me gusten las tradiciones cristianas, ni porque crea que tales mentiras creen traumas porque yo misma creía en los Reyes (y otras cosas) y ni siquiera recuerdo cuando descubrí la verdad. Lo que supongo que significa que de trauma 0.

Pero precisamente me hace reflexionar el ver que yo sigo viviendo la Navidad con la misma ilusión con 34 años que tengo. Me encanta la Navidad y me ilusiono como los niños pequeños (o más) ante un árbol repleto de regalos, una mesa perfectamente decorada, ante los dulces, las comidas deliciosas hechas con amor, me encantan las luces y decorar la casa. Para mí eso es el verdadero espíritu Navideño.

Recuerdo que de pequeña sabía donde mi madre guardaba los regalos hasta el día de Reyes y una tarde mi abuela me pilló con uno en la mano. Era una Barbie preciosa y cada tarde no podía evitar ir a verla. La desenvolvía del papel con sumo cuidado y la admiraba dentro de su caja. La ilusión no eran los Reyes, era esa preciosa muñeca esperándome metida en su caja (por suerte mi abuela nunca se chivó a mi madre).

Entonces yo le puedo explicar a mis hijas que en casa no vienen los Reyes ni el Papa Noël. En casa los regalos nos los hacemos nosotros. Con la misma ilusión los ponemos de noche debajo del árbol, siendo una sorpresa para los demás, y valorando el detalle que ha tenido cada uno los desenvolvemos todos juntos y disfrutamos.

Pero entonces me pueden preguntar extrañadas: - ¿a casa de los demás van los Reyes y a la nuestra no? - Queda la opción de decirles la verdad pero claro, si le explico la verdad a mi hija la niña puede ir a cascárselo a sus amigas y al día siguiente tengo a un grupo de madres con antorchas y hoces en la puerta de casa dispuestas a hacer una caza de brujas.

¿Cómo lo gestiono pues? Porque como siempre o sigues la corriente o usas la dirección del salmón.

26 de noviembre de 2014

¿Y YA ES BUENA?


Cada vez lo oigo menos pero desde que tuve a mi hija la gente me suele preguntar: "¿Y es buena?". Después de este tipo de preguntas siempre dejo un espacio de silencio y respiro hondo mientras pongo los ojos en blanco.

Se me hace imposible no pensar para mí: ¿Que se entiende por ser bueno?.

Pero lo mejor de todo es reflexionar: ¿Por qué nadie me pregunta si yo soy buena como madre?.

Quizás creemos que sería insultante una pregunta así pero entonces ¿por qué no lo es cuando el foco lo centramos en los niños?.

¿Se da por entendido entonces que hay niños buenos y malos pero que en cambio todos los padres somos buenos?.

Porque desde que una se queda embarazada hay un choque frontal entre dos vidas que tienen dos ritmos muy diferentes y que han de convivir a partir de entonces durante mucho tiempo juntas. Una de las dos vidas es más dependiente, y quizás creemos que más sencilla, pero eso no hace que sus necesidades no sean menos importantes. ¿O si? Porque ¿cuantas veces pasan por delante mis intereses a los de mi hija?.

Al fin y al cabo es ella la que lo tiene todo por aprender, la que está en los años más importantes de su vida. Y lo que mi hija acabe siendo, pensando o sintiendo en gran mesura mesura vendrá condicionado por sus padres y su ejemplo.

De manera que mi respuesta verbalizada a la pregunta de si es buena es: sí, es un bebé, y para mí es buena.

 
 Ilustración extraida de Pinterest

19 de noviembre de 2014

CON UNA VEZ NO BASTA


Antes de nada quiero dejar claro que no soy asesora en lactancia ni quiero dar lecciones de nada. Tan sólo me baso en mi experiencia personal y escribo pensando en aquellas madres que se puedan sentir contrariadas al pasarles como a mí, ya que mi hija me rechaza el pecho.

Porque he escuchado varios testimonios de madres que cuentan como su hijo o hija se destetó solito un día que les giró la cara y no quisieron tomar pecho.

En catalunya tenemos un refrán que dice una flor no fa estiu "una flor no hace verano" y aquí pienso que pasa lo mismo.

Cada cual desteta a sus bástagos cuando le da la gana pero sobre la lactancia hay muchas dudas y un día que no quieran tomar pecho no implica necesariamente que hayan tomado la decisión de destetarse solos. Es más, mientras son bebés, me parece incluso hasta raro que puedan tomar tal decisión. Aunque de todo debe haber en este mundo.

Nuestra lactancia desde hace meses está en crisis, como ya conté en su día. Ahora sé que una de las causas es el embarazo. Creo que no me sale leche, y si me sale debe ser poquísima. Así que las tomas se han reducido mucho y a menudo no quiere teta. Pero yo se la sigo ofreciendo, sobretodo antes de ir a dormir. Si le apetece mama un poquito y rápidamente se retira.

No dejo de ofrecerle porque me doy cuenta que cuando no se encuentra del todo bien o necesita relajarse le sigue gustando engancharse y quedarse dormidita en el pecho.

Y si con los días deja de querer mamar definitivamente el proceso habrá sido más paulatino y creo que menos traumático que dejar el tema de golpe. Ya que los bebés buscan en el pecho la seguridad y la tranquilidad, más que el alimento, cuando ya existe la alimentación complementaria.

Así que si algún día el bebé gira la cara al ponerlo a mamar, antes de pensar que se ha destetado solo yo pensaría que alguna cosa ocurre y no tiraría la toalla. 

Mi experiencia me hace pensar que los bebés que de repente dejan de querer teta tienen una razón fisiológica como que ese día ya están llenos, les duelan las encías, la leche ha cambiado de gusto,... 

Porque si un día no me apetece el chocolate no quiere decir que haya dejado de gustarme para siempre y que ya no lo quiera nunca más, así que por favor, ¡no lo hagan desaparecer de las estanterías de las tiendas! ;)

 Ilustración de Helen Dardik

18 de noviembre de 2014

¡ESTO SE MUEVE!



Hace más o menos una semana (pasa el tiempo tan rápido que soy incapaz de controlarlo) que definitivamente noto al bebito/a.

Esta vez no he dudado tanto como en el primer embarazo. Rápido he tenido claro que eran toques que venían de mi próximo bebé.

Me lo imagino dando saltos y volteretas dentro del útero, ahora que es pequeño y tiene libertad de movimiento. Eso me hace muy feliz. 

Cada día soy más consciente de su presencia y cada vez tengo más ganas de volver a tener a mi recién nacido entre mis brazos. De poder tocar su arrugada piel y portearlo dentro del fular. De ponerlo encima de mi barriga y que se esté quietecito durmiendo, sin ocupar demasiado espacio pero desprendiendo mucha calor, con pose de ranita y dando cabezazos en busca del pecho.

Parece increíble que hace apenas un año Alexandra era así y ahora en cambio pocas veces se queda dormida en mi regazo, me pesa demasiado para portearla y la lactancia es mínima y fugaz. 

Esto me hace pensar en lo bien que hice de disfrutar sin prisas de ella, de las siestas practicando el piel con piel, las horas juntas en casa conociéndonos y adquiriendo ritmo. Olvidando (dentro de lo posible) el reloj y cualquier tipo de obligación. 

Porque ya nada volverá a ser igual. No podré pasarme horas en la cama con el bebé porque Alexandra también necesita a su madre.

¿Cómo lo haré? Pues no lo sé, pero ya lo iré contando.

12 de noviembre de 2014

LO MÁS USADO DE NUESTRA LISTA PARA EL PRIMER BEBÉ


Ya hace unos días Batmami (la cual quiero felicitar desde aquí por su reciente incorporación en la familia) nos propuso a unas cuantas preñibloggers hacer una #wishlist para nuestros futuros retoños. 

Todas han hecho sus listas pero yo, que voy a mi ritmo y encima me gusta liarme, he pensado que antes de publicar mi lista de deseos haré una avanzadilla con una lista de aquellas cosas que compramos o nos regalaron en su día con Alexandra y que más hemos amortizado.

Creo que así se entenderá mejor la wishlist del segundo. Porque no es lo mismo llegar a una casa donde ya hay un bebé.


PORTABEBÉS

Si hay una cosa que hemos amortizado bien son los portabebés. Los primeros seis meses usamos un fular elástico exclusivamente para transportar a Alexandra, como ya expliqué aquí. Y desde entonces combinamos el cochecito con una mochila. 



 HAMACA KOALA

Tengo que confesar que esta hamaca la compramos con mucha ilusión porque nos pareció original y perfecta para siestas pero luego me entraron las dudas, ya que nada tiene que ver con las hamacas a las que estamos acostumbrados donde los niños están más incorporados. Pensé que igual a Alexandra no le gustaría estar tan tumbada y que nos tendríamos que comer la hamaca con patatas.

En cambio fue todo un éxito. Es mucho más segura de lo que puede parecer a simple vista (Alexandra nunca se ha caído de ella) y se ha pegado unas siestas de envidia, ya que al ir meciéndola se quedaba súper agustito. 

Entonces comprendí que las hamaquitas habituales están diseñadas para que el bebé esté sentado mirando la tele, o lo que sea, y se distraiga mientras tu haces otras cosas, en cambio esta hamaca está hecha para relajarse, desconectar y descansar. 

La hamaca para bebés Koala la puedes encontrar en Planeta Huerto y nosotros le añadimos un colchoncillo, que puedes comprar a parte.





VAJILLA SUAVINEX


Me regalaron otras vajillas pero yo me encaparré en que quería ésta. Y es que me encanta el diseño de los productos de la marca Suavinex.

No he probado otras marcas, así que no puedo comparar pero sí puedo decir que la estamos amortizando a base de bien y sigue como el primer día pese a las veces que Alexandra la ha tirado al suelo y que la lavamos cada día en el lavavajillas.

Justo ahora han sacado un nuevo modelo que hay que confesar que también es puro amor.





TRONA TRIPP TRAPP DE STOKKE

La trona fue la pijada del momento. Nos encantaba su diseño evolutivo, la garantía de ser una trona con más de cuarenta años de vida y toda su filosofía.

Con el uso le encontramos muchos pros y un contra. Los pros son que he comparado con otras tronas cuando voy a casa de amigos y ésta no se ve tan trasto, me da la sensación que se integra mucho más en el espacio y que no ocupa tanto. Una de las razones por las que se integra mucho mejor seguramente es porque no lleva bandeja, cosa que hay gente que no le gusta, pero cuando practicas blw y tu filosofía es comer cerca del bebé y compartir este tiempo con él como uno más de la familia una trona evolutiva es un must. Por ahora no lleva ni un año con nosotros pero la idea es que esta silla ergonómica siga conviviendo en casa durante mucho tiempo y hay que decir que pese a todo lo que le cae por encima cada día sigue intacta.

El contra es que llega un momento que el bebé sabe ponerse de pie y le gusta practicarlo. Como la trona no lleva ningún tipo de arnés de serie (hay que comprarlo a parte) he leído gente a la que se le ha precipitado el bebé al suelo. Yo un día fui a la nevera y cuando me giré la niña estaba encima de la mesa. A partir de entonces el padre se inventó un arnés con material que teníamos por casa y se acabó el sufrir. 



BAÑERA IKEA

Para lo barata que es tengo que confesar que le hemos dado mucho uso ¡incluso este verano la hemos usado de mini piscina para darse un chapuzón improvisado!. 

Aunque es verdad que en algún momento hemos pensado que sería mejor que tuviera patas pero en su día nos iba bien así, con tanto traslado bañábamos a Alexandra encima de la mesa de la cocina o del comedor. Fue al llegar a nuestra casa definitiva cuando echamos de menos unas patas pero lo solucionamos poniéndola encima de un mueble que teníamos en desuso y además llega un momento que estar alta es un peligro y acabas poniéndola en el suelo. 

Seguro que cada casa tiene su producto para niños de Ikea barato y bien amortizado.



PAÑALES DE TELA

Este producto también depende mucho de tu estilo de vida porque conozco gente que los ha comprado y no los usa. A mí se me metió en la mollera que los iba a usar por el ahorro económico, por ser más ecológicos y más acorde con mi estilo de vida y cuando quiero soy muy cabezota. Así que pese a que es mucho más cómodo usar y tirar en casa desde hace ya 13 meses quitamos cacas y lavamos rutinariamente los pañales de tela de Alexandra.

Ya expliqué más detalladamente nuestra experiencia con los pañales ecológicos en su día. Como todo tienen cosas buenas y cosas malas pero no cabe duda que es nuestro producto más amortizado y pese a que se nota el uso todavía les pensamos dar guerra un tiempecito más ;)

 Todas las imágenes son propiedad de la marca correspondiente.

¿Cuál es vuestro artículo para bebé que más habéis amortizado?


22 de octubre de 2014

EL DÍA QUE CONOCÍ A JULIO BASULTO


No es que haya hecho un nuevo amigo, pese a que no me importaría, sino que hace un par de semanas decidí ir a una charla sobre alimentación complementaria a cargo de Julio Basulto (dietista-nutricionista) que organizaba el grupo de lactancia de mi comarca (ya sé que suena muy hobbit) pese a que debo confesar que no me he leído ninguno de sus libros, por mucho que me han recomendado Se me hace bola. 


Mi primera sorpresa fue descubrir que tiene la misma manera de pensar que Carlos González (de quien sí me he leído un montón de libros). Así que sus recomendaciones eran paralelas y, aunque ya sabidas por mí, agradecí que recalcara temas como que "no está justificado cambiar la recomendación de lactancia materna exclusiva durante seis meses". Ya que, como expliqué hace poco, en su momento me sentía marciana ante tanta gente dando papillas antes de los seis. De hecho él ya comentó que pocos niños lactan hasta el medio año de vida y dio reseñas de "entidades que indican que no hay evidencias sólidas que indiquen que incorporar alimentos entre los 4 y los 6 meses de edad del niño aporte beneficios a la salud infantil" sino que incluso puede llegar a ser contraproducente.

Insistió también en que cada vez más organizaciones avalan el baby led weaning. Y que para que los niños estén preparados para el alimento sólido se necesita una serie de características que raramente se dan antes de los seis meses. Simplemente hay que estar atentos a los signos. Una vez más debería ser el bebé el que marcase su ritmo y no el pediatra o cualquier ente exterior. "Si el niño controla su comida, aprende más pronto a comer sólidos".


Comenté en su día que Alexandra ya come de todo, poco a poco según iban apareciendo alimentos sobre la mesa los ha ido probando. En primavera comió fresas y ahora come frutos secos. Julio recalcó que realmente no vale la pena demorar la introducción de alimentos por miedo a alergias (exceptuando la leche de vaca) y que no hay ningún orden importante de incorporación de éstos.

Sí que hay que tener especial atención ante alimentos que contienen mercurio (pez espada, tiburón, atún rojo, conservas de atún y Lucio) o cadmio (cabeza de gamba, marisco o cuerpo de crustáceos similares al cangrejo). Mejor evitar su consumo hasta los tres años de edad y después moderarlo. También habló de los nitratos en verduras de hoja verde como espinacas y acelgas, así que mejor no consumirlos el primer año de vida (en su día ya dí esta reseña en el blog sobre este tema). Además desaconsejó las bebidas de arroz en niños por contener altas dosis de arsénico inorgánico, cosa que remarcó hace poco en su facebook, el cual os recomiendo seguir encarecidamente.

Dio más información sobre cómo conviene ofrecer (no introducir, como recalca Carlos González) alimentos saludables poco a poco y cuáles mejor evitar en cada etapa. Más información en su libro Se me hace bola. 

Fragmentos de lustraciones de I love Doodle 
Pero tal y como se encargó de recalcar desde el primer momento de la conferencia, hay cosas más importantes que la nutrición. Más que obsesionarse con lo que se puede y lo que no se puede comer a una determinada edad es más importante que nuestros hijos vivan en un entorno seguro y distendido. Según comentó un tanto por ciento muy elevado (pero muy elevado) de los padres intentan que sus hijos coman más de lo que ellos quieren, así que estos niños acaban comiendo por encima de su apetito con estrategias como el soborno que pueden acabar derivando en problemas alimenticios.

Así que la mejor opción es dejar que los niños se "auto-regulen" sin inculcar, amenazar, poner normas, forzar, restringir ni chantajear sino dando ejemplo. Y ésta norma es válida no sólo para la alimentación sino para todo. Como se dice "hay que predicar con el ejemplo" y no fumar delante de los niños, ni consumir alcohol, mostrar gratitud, buenas relaciones sociales, comer alimentos saludables, hacer ejercicio, cocinar, o relacionarse más con la naturaleza educan a nuestros hijos mil veces más y estoy segura de que hace toda la familia más feliz. 

Ahora Julio Basulto está preparando un libro sobre alimentación durante el embarazo. Lástima que por lo que dijo saldrá a la venta la primavera del año que viene, justo cuando tengo previsto parir yo, porque sino su libro ya luciría en mi mesita de noche.

20 de octubre de 2014

LACTANCIA Y EMBARAZO



Hace unos días volví al grupo de lactancia después de meses. Con lo bien que me fue en su día su ayuda siempre había querido volver pero el horario no me va muy bien, así que he necesitado una buena excusa para hacerles una visita.

Mi excusa era comentar mi lactancia combinada con el embarazo. Hoy en día todo el mundo sabe que es posible pero siempre te quedan dudas personales que prefieres comentar con alguien entendido.

Ya conté por el blog que nuestras noches se habían hecho eternas, con miles de despertares de Alexandra. Antes por lo general mamaba dos veces, una sobre la una de la noche y otra sobre las cuatro de la madrugada. Más la de antes de irse a dormir y la de al despertarse. Pero ahora no hay horario y puede llegar a pedir teta cada hora durante la noche.

Una vez he sabido que estaba embarazada he atado cabos. En el grupo me han confirmado que con el embarazo disminuye la leche, cosa que llevo días sospechando que me ha pasado, y que puede ser perfectamente ésta la razón por la que Alexandra ahora se despierta tan a menudo. No se sacia como antes y vuelve a pedir más.

Esta situación me da bastante pena, la verdad. Porque me hubiese gustado continuar con nuestra lactancia normalmente, la veo muy pequeñita todavía para destetarla y no quiero darle leche de fórmula. 
Como mínimo me han comentado que probablemente al ser mi hija tan pequeña yo nunca deje de tener leche, por poca que sea, y una vez nazca el bebé los dos podrán seguir alimentándose normalmente.

También he preguntado sobre las famosas contracciones al estimular los pezones pero me han dicho que por ahora mi útero está a salvo. Que pueden salir a partir del quinto mes, igual que si no hubiese lactancia.

Y lo que olvidé de comentar es que me vuelve a hacer daño la lactancia. Cosa que creía inicialmente que podía deberse a los mordiscos pero por suerte Alexandra lleva un tiempo sin morderme. Así que supongo que es más de lo mismo, con el embarazo debo estar más sensible y la peque ahora tiene mucha fuerza al succionar.

Más información sobre lactancia y embarazo en Alba Lactancia Materna
 

15 de octubre de 2014

CÓMO EXPLICAR EL BLW


Antes de nada confieso que soy muy inocente y, claro, de vez en cuando me llevo una sorpresa. Tanto decir que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses que me quedaba pasmada cuando la gente se enorgullecía de que su hijo/a tomase papillas desde los cuatro e incluso los tres meses. 

Pero lo peor no es eso, sino la cara de circunstancias que se les queda a alguna gente cuando dices que tu hija de seis meses tan solo toma pecho. ¿Ahora resulta que la rara soy yo?.

Yo creía que ésto se hacía así porque hasta los seis meses de vida el aparato digestivo no está preparado para el alimento sólido y porque no hay ninguna necesidad que no esté cubierta por el pecho, pero ya no sé nada. Así que, una vez más, hago lo que me da la gana.

Porque cuando le dije a la pediatra en la revisión de los seis meses que quería hacer el baby led weaning la cara que puso también fue un poema. Y que quieren que les diga; ya expliqué en su día que yo tengo siempre presente que mi hija nació un mes antes de tiempo y que creo firmemente que cada uno de nosotros tiene su ritmo. Así que no veo sensato al sexto mes y un día de nacer empezar a introducirle verdura, cereales o fruta a una hora determinada sin ningún otro argumento que porque lo pone en una hoja fotocopiada que nos dan a todos por igual en el pediatra.

Alexandra ha mandado siempre sobre sí misma en el tema de la alimentación. Si quiere come solido y sino tan sólo experimenta o simplemente lo tira al suelo. Nunca ha faltado la leche materna y pese a tener tan poco interés por la comida en los inicios ningún día ha sido un drama ni para ella ni para nosotros. 

Todo lo contrario, nos divertimos mucho viéndola. Nos demuestra que sabe lo que quiere y que sabe gestionar perfectamente la situación. En poco tiempo cogió mucha habilidad con las manos, después con los dedos haciendo la pinza, luego con los pocos dientes que tiene y ahora incluso con los cubiertos.

Ahora Alexandra come genial, aun teniendo en cuenta que cuando se come sólido siempre se come menos. Come de todo, que no quiere decir que lo haga todos los días ni en la misma cantidad. Y tiene muy claro lo que le gusta. Da tanto gusto verla comer que hace poco visitamos a unos amigos y decidieron que utilizarían el mismo método cuando tuviesen hijos.

Pero me he dado cuenta, tristemente, que a la gente en general no le interesa este sistema. Casi nadie nos ha preguntado nunca cómo funciona ni cómo lo hemos hecho. La gente sólo le ve pegas como el miedo a que los niños se ahoguen.

La verdad es que a la corta es mucho más fácil y cómodo seguir el papel del pediatra y cada día hacer puré con las verduras indicadas; pero yo no podría darle a mi hija judías cuando no es temporada ni darle fruta cuando está resfriada. Porque es un tipo de alimentación en la que no creo y, ahora, puedo asegurar que a la larga es muchísimo más cómodo poder ir a los sitios sin los miles de utensilios necesarios para hacer papillas, es un orgullo decir que mi hija nunca ha probado un potito industrial (que nunca acabas de saber bien de qué están hechos), hemos tirado poquísima comida y mi única preocupación es comer yo sano porque es lo mismo que ella va a comer.

 Poster encontrado aquí

7 de octubre de 2014

DORMIR ES UN SUEÑO


Siempre me he considerado dormilona pero ahora sé que una cosa es que te guste dormir y otra que puedas dormir. Y es que desde el embarazo he llegado incluso a tener miedo a la hora de meterme en la cama...

Definitivamente los días de dormir a pierna suelta cada vez se hacen un recuerdo más lejano de adolescencia. Hay que tener en cuenta que te vas haciendo mayor y mayores son las responsabilidades, cada vez cuesta más desconectar y, como descubrí en "dormir sin lágrimas" de Rosa Jové, simplemente el sueño evoluciona durante las diferentes fases vitales. 

El período del embarazo es buena época para dormir sin remordimientos (o eso te dicen) ya que todo el mundo tiene asumido que a las embarazadas les puede el sueño ¡y es que lo necesitan!. Bueno, todo el mundo excepto mi madre, que durante mi embarazo no paraba de echarme en cara que me pasaba el día durmiendo. Cuando, precisamente, yo lo estaba pasando francamente mal.

Ella no veía las largas horas de insomnio que sufría yo de madrugada, en las que ya no sabía que hacer para poder volverme a dormir, mientras necesitaba una grúa para girarme y todo me dolía.

El mejor momento era cuando por fin veía amanecer por la ventana, en que me inundaba una sorprendente sensación de paz y, mientras la ciudad se activaba, yo conseguía por fin descansar.

Recuerdo que resonaba en mi cabeza una frase que leí durante esa época en la que Desmadreando decía que ella había dormido más una vez tuvo a su bebé que estando embarazada y, de hecho, durante los primeros meses de Alexandra pude confirmar que eso, en mi caso, también era así.

Ya ni recuerdo si duermo más o menos que durante el embarazo, ahora tan sólo sé que yo ya no marco el ritmo.
Yo decido cuando me acuesto pero no cuando me levanto ni cuantas veces me despierto. El ritmo lo marca esa cosita que siempre está a mi lado. Al principio agotador. Confieso haber dormido profundamente en el posparto mientras Alexandra lloraba desconsoladamente con su padre. Pero es que yo, sinceramente, no podía con mi vida.

Esos días pasaron, aunque en el momento pareciera imposible. Decidimos colechar, y eso significa no dormir más solos, pero dormir al fin y al cabo. Lo mejor del colecho es que al mínimo señal de tragedia Alexandra ya tiene su pecho o su chupete a punto y durante un tiempo no supimos lo que era el llanto nocturno. ¡Eso para el descanso familiar no tiene precio!.

Pero desde hace dos meses, Alexandra se despierta cada dos por tres llorando. Se nos han pasado por la cabeza mil causas pero la verdad es que no tenemos ni idea de lo que está pasando. Y la desesperación muchos días nos invade cuando ves que llevas tantas semanas sin poder dormir más de tres horas del tirón.

Según el libro de Rosa Jové desde los ocho meses y hasta los seis años los niños pasan por una etapa de maduración del sueño que poco a poco les llevará a dormir del tirón toda la noche, igual que lo hace un adulto. En esta etapa se consolida la introducción de los alimentos complementarios sólidos, tienen que empezar a superar la consciencia cada vez mayor de separación de los padres, gatear y aprender a caminar y toda la exploración que ello conlleva, la aparición de los dientes y más tarde la regulación de esfínteres.

De esta manera parece ser normal que el sueño, para los niños, sea temido e inquieto. Cuesta entender ésto cuando de madrugada el niño se despierta llorando, porque lo más fácil es pensar que algo va mal. Pero el libro insiste en que nuestros hijos, los que no duermen una noche del tirón, son igualmente niños sanos y sus ritmos de sueño son totalmente normales. 

Así que lo mejor que podemos hacer por ellos es simplemente acompañarlos y acunarlos. Nunca dejarlos llorar "para que aprendan" y poco a poco, cada uno a su ritmo, acabará por dormir igual que lo hacemos los adultos cuando por si solos empiecen a entender que, aunque duerman, se encuentran en un entorno seguro.

Ilustración de Eva Juliet

30 de septiembre de 2014

LACTANCIA EN CRISIS


El post más celebrado de mi carrera bloguera es uno que escribí no hace demasiado titulado "la lactancia materna no es tan maravillosa". Hacía tiempo que quería expresar lo que siento tras mi propia experiencia como madre lactante y estoy contenta porque parece que conecté con muchas lectoras; ya que es mucho el esfuerzo que se hace y no siempre se siente una recompensada.

Una vez se supera la gran crisis inicial (que hay quien ni la tiene y hay a quien le puede llegar a durar unos meses) se vive un punto álgido donde no hay dolor y en cambio sí mucha conexión. 


Pero las cosas pueden torcerse de un momento para otro y yo he vivido episodios en que mi hija no ha querido un pecho, uno en concreto, de ninguna de las maneras (tengo que decir que siempre ha habido predilección por uno más que el otro). Y cuando te rechaza una toma detrás de otra ves como la sombra de la mastitis se hace larga y desempolvas el sacaleches y las pezoneras en una especie de locura por evitar sufrimiento. 

He de decir que estas crisis no han durado nunca más allá de un día, pero en cambio hace cosa de mes y medio Alexandra, en medio de una noche de llantos encadenados, decidió rechazar el pecho ¡esta vez los dos! Y de repente me vi totalmente desarmada ante una hija que sufría y a la que no podía consolar como había hecho siempre. Porque la lactancia es como una barita mágica que soluciona el hambre, el tedio, la sed, el dolor, el miedo, el estrés,... 

Me puse malísima esa noche y, una vez más, topamos con la poca ayuda profesional que existe en este sentido cuando desesperados a las cinco de la mañana nos llevamos a la niña a urgencias y la doctora, a parte de decirnos que podría estar sufriendo un proceso viral (que somos novatos pero ya hemos pillado que siempre que no saben que decirte usan el genérico "proceso viral") le comenté que mi hija de repente no quería mamar y no se le ocurre nada más que decirme que no me preocupara, que hay niños que se destetan solos y que con la edad de mi hija no pasa nada porque esto suceda.

Esta crisis duró dos días. Dos días en que me iba sacando leche y la niña se la bebía en vaso. Dos días que se me hicieron eternos porque se me ocurría que la lactancia igual se habría acabado, así, a la brava, y yo rebosando leche.


Por suerte, y como siempre, conté con toda la ayuda y soporte de mi pareja y a base de ir intentándolo (procurando no agobiar) al final Alexandra se volvió a enganchar. 


Esa misma semana aparecieron de golpe los cuatro incisivos de arriba y una amiga me pasó esta entrada de Baby Center donde hablan de las crisis de la lactancia. Una de ellas causada por la salida de los dientes.


Desde entonces encadenando crisis me siento yo, porque acto seguido Alexandra empezó a pedir pecho cada dos horas por la noche ¡y seguimos así! Como es de suponer esto es mortal para mi descanso y encima me vuelve a doler cuando mama, aunque supongo que se debe más bien a que desde que hay dientes se van escapando mordiscos que me dejan bien servida.




 Ilustración de Conrad Roset

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