18 de febrero de 2016

NO ME GUSTA EL COLE :(


Antes de tener hijos ya era un tema debatido en casa. Nos entristece mucho ver la cantidad de cosas que no nos gustan del sistema educativo español actual.

Partimos de nuestra experiencia personal. Ambos nos hemos pasado más de veinte años estudiando y no tenemos demasiado claro si tanto esfuerzo ha valido la pena.

Yo en el cole era la típica del aprobado justito. Casualmente aprobada justito incluso plástica, la asignatura que más me gustaba con diferencia. Y esas notas que tanto me hacían sentir una inútil y un caso perdido para toda la vida más tarde me han demostrado que tan sólo me sirvieron para crecer estigmatizada porque en realidad he hecho y he estudiado todo lo que he querido e incluso con muy buenos resultados cuando ha sido mi elección.

Mi pareja era el caso contrario a mi. Se aburría en clase como yo pero no por la misma razón. Él casi sin escuchar se entera de las cosas así que encontrarse con que el mismo temario se repitiera una y otra vez incansablemente provocaba que se dedicase a "enredar" en clase. Todas sus notas eran excelentes pero iban acompañadas de un toque de atención del tutor hacia su comportamiento inadecuado en clase. Además hay que sumarle que después de estudiar una carrera dura como arquitectura un buen día se encontró en la calle, sin posibilidades de trabajo a menos que obviara toda su formación y aceptase trabajos de categoría inferior. Un buen varapalo.
Con esta base nos encontramos con que nuestra hija el próximo curso podría empezar la educación infantil pero hay toda una serie de cosas que no nos gusta de nuestro sistema educativo.

- El horario escolar. Primera cosa que me parece fatal. En Cataluña la jornada escolar es partida y los niños deben ir a clase por las tardes a hacer una ridícula hora y media lectiva. ¿Hace falta realmente? Este horario implica cuatro desplazamientos al día. A parte de ser insostenible ecológicamente (porque actualmente son muchísimos los niños que van al cole en coche) ¿se piensan que los padres o tutores no tienen otro trabajo en todo el día que ir y venir del cole? Esto genera que sean muchos los niños que se quedan a comer al colegio, cosa que implica que haya niños que están encerrados durante 7 horas y media (sin contar si hacen hora de acogida) en el recinto escolar.

- El negocio de los comedores. Porque para mi este horario absurdo escolar responde (entre otras cosas) a un negocio encubierto como es el de los comedores. Donde un menú escolar cuesta como el de un restaurante pero sin posibilidad de escoger plato. ¿Con qué criterios se confecciona el menú? ¿De qué procedencia son los ingredientes que se utilizan? Seguramente muchos padres ni lo saben.

- Aulas masificadas. Sinceramente, que en una aula de P3 haya una profesora y 29 niños me parece un escándalo. Por mucho que en algunas horas pueda haber una profesora de refuerzo... ¿Qué atención se le puede dar a cada niño?

- Libros de texto. Cada año se escuchan historias de editoriales que cambian detalles mínimos de los libros para que éstos no se puedan reutilizar, el elevadísimo coste de los libros que llegan a endeudar a familias e incluso "el maloliente negocio de los libros de texto" cuando ¿realmente son necesarios hoy en día?    

- Poco tiempo para jugar. Personalmente creo que el trabajo de un niño es jugar, moverse y experimentar pero no me parece que en las escuelas se dedique demasiado tiempo a ello. Se puede jugar de múltiples maneras y estar aprendiendo mucho con ello pero en nuestro país lo único que parece que vale es rellenar fichas. Vemos como una salvajada cortarle las alas a un pájaro y no en cambio obligar a un niño a  estar sentado durante horas.

- Fichas. Fichas. Fichas. Trabajo sobre el papel sentados en una silla dura y poco ergonómica que deja poco tiempo para la exploración real. Salir a la calle y tener experiencias vivenciales es mil veces más enriquecedor que una ficha. Todo el mundo lo sabe pero en cambio no queremos que nuestros hijos salgan al exterior por miedo al frio, la lluvia, el tráfico,... Nos dan pena los animales enjaulados del zoo pero no dejar a nuestros hijos encerrados durante horas y horas en la escuela.

- Los deberes. ¿En serio hace falta hacer deberes en casa después de todas las horas lectivas diarias? ¿Y el tiempo en familia? ¿Para cuando? Niños estresados con sobrecarga de deberes que incluso algunas veces acaban haciendo los padres. Absurdo sobre absurdo que refleja de manera genial Raúl Hernández en "la alubia en el yogur y los absurdos del sistema educativo". 

- Las actividades extraescolares. No forman parte del propio sistema educativo pero para mí son el reflejo de las deficiencias de éste. Ya que si los padres estuviesen contentos con la educación de sus hijos éstos no creerían necesario complementar las interminables horas de estudio con extraescolares. Como mucho algún curso para profundizar un tema que al niño le apasione pero no todas las tardes ocupadas como se suelen tener porque (repito) ¿y el tiempo en familia? 

- Las notas. Cortar a los niños por el mismo patrón. Que se les divida por el único criterio de la edad y no por inquietudes, capacidades,... y después se les subdivida por si son suficientes o excelentes. ¿Pero qué se evalúa realmente? 

- No hay garantías de éxito y en cambio es obligatorio. Para mi es una contradicción espectacular. Nadie te garantiza que tu hijo vaya a asimilar todo el temario que le imponen pero no puedes negarte a escolarizarlo. Ni tan solo puedes escolarizar en otras pedagogías alternativas. Debes hacerlo en aquella que dictamina el gobierno de turno según sus intereses. El sistema escolar español ha demostrado de sobras que no funciona, el fracaso escolar es alarmante pero aun así seguimos enrocados en el mismo sistema arcaico que se hacía servir a principios del siglo XX. Entonces ¿los niños son la herramienta del futuro? ¿para qué? ¿para mantener el status quo que tanto interesa a unos cuantos?

- El uso de nuevas tecnologías. Para las cuales muchas escuelas ni siquiera tienen la instalación necesaria. Parece que aportan modernidad e innovación pero personalmente no lo creo así. Otro engañabobos. Sinceramente los ordenadores, pizarras electrónicas y tablets por ahora me generan más reticencia que otra cosa. Os recomiendo la lectura de este post sobre la verdadera innovación educativa.

- Me choca que en países como Finlandia un profesor de primaria se vea como una eminencia y aquí hay mucho que no sabe qué hacer y estudia educación infantil. Al final parece que los profesores son como trabajadores de una fábrica que vomitan el temario un año tras otro hasta aborrecer la enseñanza cuando pienso que un maestro debería ser un acompañante. Alguien que detectase las inquietudes de los niños para proporcionarles las herramientas necesarias para su evolución. Ningún año sería igual porque serían los niños los que determinasen el temario a tratar según sus intereses actuales. No tratar a los niños como recipientes vacíos que han de ser llenados sino como plantas a las que las regamos para que vayan creciendo.

Cuando los niños son escuchados se detectan más rápido y mejor posibles problemas. Y si existe un conflicto se debería poder para máquinas y resolver aquello que nos quema en las manos. No mirar a otro lado y seguir adelante con el temario porque sino no se llega a cumplir objetivos.

Incluir a los niños en las decisiones escolares a parte de ser una experiencia enriquecedora los hace ser conscientes del lugar, hacerse la escuela suya y quererla y cuidarla más y mejor.

 Ilustración de Creative Thursday

Para todo ello los padres deberíamos ser los primeros en cambiar de mentalidad. No esperar que nuestro hijo salga del colegio cargado de fichas que ha realizado y notas de la profesora diciéndonos cómo es nuestro hijo sino esperar recoger niños del colegio que nos expliquen todas las experiencias que han vivido esas horas que no han estado con nosotros, como se sienten y sus inquietudes.

11 de febrero de 2016

HIJOS DE UN DIOS MENOR


Hay una cosa que es verdad. Hasta que no tienes hijos no sabes lo que es el amor. Esta frase categórica da mucha rabia cuando no los tienes, lo sé. Lo siento mucho. 

Puedes querer a tu madre, tu pareja, tu mascota,... da igual, lo que sea... pero es cuando te ves veinticuatro horas cada día pensando en tus hijos cuando te das cuenta de que existe otro amor. El más loco de todos. Un amor que acepta sin ascos besos babosos, limpiar mierda (perdón por la palabra pero es así de literal), los múltiples despertares para dar alimento, apagar la sed, espantar monstruos, luchar contra la tos, controlar fiebres o lidiar contra los mocos.

Aceptas con resignación pasmosa cosas que antes creías que te harían morir. Las ojeras infinitas, la comida ya fría, ir cargada como una mula, perder la figura, el estilismo, la carrera profesional por la que tanto has luchado,... todo queda en segundo plano ¡y con alegría!.

Porque cuando mis hijas me miran y sonríen me fundo, cuando me dan un beso o un abrazo se me para el corazón, se me cae la baba simplemente cuando las miro y me llena de orgullo que me llamen mama hasta desgastar la palabra.

Así que algunas veces me ataca un miedo muy profundo que nunca antes había sentido. El peligro está en todas partes y pensar que mi hija podría caer, chocar, clavarse alguna cosa, enfermar,... y morir. Así en frio. Sin despedirme. Que me puedo levantar una mañana sin saber que por la noche ella ya no estará, se me hiela el alma. 

Estas son variables que existen y siempre existirán. No se puede controlar todo. Es así. No queda otra que resignarse.

Pero me han hablado de una niña saharaui que ha muerto con nueve meses por falta de alimento y de repente se me ha convertido la sangre espuma. No me puedo llegar a imaginar que dolor tan profundo para una madre no poder alimentar a los suyos.

Yo, que he crecido viendo campañas del Domund con negritos desnutridos y llenos de moscas nunca antes he sentido tanta compasión ante una escena de hambruna y sin necesitar una imagen. Sólo de escuchar una pequeña historia sobre una hija y una madre que no conozco y que nunca he visto.

Porque existe un hilo invisible que une a todas las madres seamos como seamos, vengamos de donde vengamos.

¡Dejémonos ya de tonterías!. ¡Todos somos iguales!. Aquí sí que no hay que resignarse. Hemos construido un mundo injusto. No hay derecho a que para que unos tengan más otros deban tener menos. Que nos creamos que por haber nacido en un sitio determinado seamos ciudadanos de primera. Que tratemos así, que pensemos lo que pensamos, que digamos lo que decimos de gente que arriesga la vida, que lo deja todo atrás por poder dar de comer a sus hijos. 

A mí me avergüenza, y como por desgracia no puedo bajarme de este mundo, hago todo lo que puedo desde mi sitio. No me siento pequeña. Creo en el efecto mariposa. Todo acto tiene una repercusión. Así que puedes ayudar económicamente a una ong pero también puedes colaborar en ella o en alguna otra entidad. Desde una AMPA a una Asociación de vecinos, generas movimiento, cooperación, haces este mundo mejor. Reutilizar y evitar que África (o el mar) sea un vertedero. Renunciar cosas fabricadas masivamente en países que explotan recursos y personas. Viajar conscientemente integrándote allí donde vas y no permitir que para que tú te tomes un mojito frente al mar cristalino haya personas explotadas. Que para que puedas comer filete barato se torturen gente y animales. Que para que puedas ganar dinero de tus ahorros se subvencionen guerras...

Podemos hacer mucho y no sólo llorar frente al televisor ante la imagen de un niño muerto en una orilla. Quiere a tus hijos, dales todo el amor, todas las horas, todo el ejemplo que necesitan para crecer en un mundo autosostenible, donde la riqueza más grande sea esa sonrisa que te alegra el día. Donde no falte pero tampoco sobre. Donde haya para todos.

Sé el cambio que quieres en este mundo.


Una madre y su hijo en un campo de refugiados de la guerra en Bangladesh. Foto de Don McCullin. 1971. Extraída de aquí.

5 de febrero de 2016

HACER UNA MÁSCARA CON UNA HUEVERA DE CARTÓN


Hacía días que andaba dándole vueltas al tema de hacer una máscara de carnaval con Alexandra pero las cosas que veía por las redes eran demasiado sofisticadas para una niña de dos años.

Al final, no sé ni cómo, acabé en Picklebums y encontré el diy definitivo. Fácil, rápido y económico. Reciclando (como a mi me gusta) una huevera de cartón.


Tan sólo se trata de encontrar una de esas hueveras que tienen puntas, es decir, las típicas de seis huevos no nos valen, tienen que ser de más.

Una vez tenemos la huevera hay que recortarla pensando que usaremos las partes que sobresalen como nariz y las partes hundidas para los ojos. Sabiendo ésto se puede cortar el cartón dándole la forma que más nos apetezca.


Una vez cortadas las máscaras simplemente queda pintarlas. Cada uno a su gusto. Nosotras cortamos tres máscaras y una la pintó Alexandra, otra mi hermana y otra yo.


Alexandra, como suele suele pasar, acabó sintiendo más curiosidad por pintarse la mano que por pintar la máscara.


Una vez secas lo suyo es atarles una cuerdecita para podértelas poner en la cara pero a las peques les molesta cualquier cosa en la cabeza así que mejor jugamos poniéndonoslas con las manos y ya está.



 

28 de enero de 2016

DIY: HACER UNA MESA DE LUZ CON UNA MESA LÄTT


Cuando me hice madre y empecé a indagar por la esfera maternal uno de los grandes descubrimientos que hice fue la mesa de luz. La cual consiste en una mesa donde el sobre desprende luz (como aquellas que antiguamente tenían en las tiendas de fotografía para mirar los negativos). Pero como aquí está enfocada a ser un elemento pedagógico infantil se construye con medidas para que los niños puedan usarla con total autonomía.

Está inspirada en el enfoque pedagógico Reggio Emilia que se basa en que los niños son capaces de construir su propio aprendizaje si tienen las herramientas y el ambiente adecuado.

Parece ser que la mesa de luz tiene múltiples beneficios. A mi me gusta porque es un elemento que acompaña al niño o niña en todas sus etapas de crecimiento. Las actividades que se pueden realizar en ella son tantas como sepamos imaginar. Incluso es un elemento recomendado para niños diagnosticados con TDA por fomentar la concentración en el objeto o actividad que se está realizando.

Es un recurso para el juego libre que fomenta la observación, la exploración, el descubrimiento, la atención,... favoreciendo el aprendizaje de la ciencia, el lenguaje, la lectoescritura, las matemáticas, la música,... y todo ello jugando. Sin que el niño o niña se dé ni siquiera cuenta de que está aprendiendo.

Se pueden comprar hechas pero mucha gente optamos por crearlas en casa. Se pueden hacer más o menos sofisticadas. La nuestra es una mesa pero también se puede meter luces led en una caja de plástico y cumpliría la misma función. 

NUESTRA MESA DE LUZ

Decidimos hacer nuestra mesa de luz siguiendo las indicaciones de Hobby Mommy Creations ya que es la mesa que más nos convencía y el paso a paso para su creación está muy bien detallado.

Para ello es imprescindible una visita a Ikea. Allí compramos la mesa Lätt (que viene con dos sillas), el protector de escritorio Pröjs y un par de cajas de las barras luminosas LED Dioder.    

Completamos nuestra excursión con una visita a Leroy Merlin donde compramos un metraquilato transparente que finalmente forramos con papel vegetal para que quedase translucido.

Lo primero es coger el sobre de la mesa Lätt y hacerlo servir de plantilla para cortar el metraquilato haciendo la misma forma. Con las hendiduras igual. Hacemos lo mismo con el papel vegetal, el cual veremos que se engancha al metraquilato sin necesidad de ninguna cola ni nada.

Montamos la mesa tal y como indican las instrucciones de Ikea pero en lugar de colocar el sobre de madera pondremos el metraquilato que hemos cortado en su lugar.

Una vez está montada la mesa le damos la vuelta y nos disponemos a enganchar las tiras de led por los laterales. Son muy fáciles de unir, lo único que no acaban de cuadrar con las medidas de la mesa y del final cortamos un trozo de la tira de led (a saco). Sólo se fundieron los dos últimos.

 

Una vez colocados todos los leds y preparados los cables colocamos el sobre de la mesa de madera en la parte baja clavándola. 

No es un trabajo muy complicado crear la mesa, solamente que entre comprar y montar pues necesitas un día más o menos. 




En cuanto al coste final son 19,99€ de la mesa, 5,99€ del protector, 29,99€ x 2 de las tiras de LED, 1,5€ del papel vegetal y 24€ del metraquilato. Total 111,1€.

Hay gente que compra los led por Amazon y les sale mucho más barato pero mi compi quiso comprar los de Ikea. Realmente es lo que nos ha hecho subir bastante el precio total de la mesa.



No hemos tenido tiempo de usarla mucho pero ya iré enseñando cosas que hacemos con ella. Por ahora he comprado pintura fluorescente y nos encanta pintar con ella. Es muy discotequero. Y también tenemos algunas piezas compradas que dan mucho juego en la mesa.  




Lo último que se me ha ocurrido es hacer fichas sobre papel de transparencia donde he dibujado bocas, ojos y cejas para hacer diferentes caras, ya que con Alexandra empezamos a hablar de sentimientos. Pero han sido un fracaso porque Àlex no les ha hecho ni caso :(

21 de enero de 2016

FRIDA AL NATURAL



Los primeros meses de vida de Alexandra intentaba, sin éxito, hacerle las típicas fotos de bebés que tanta paz y serenidad me transmiten cuando las veo por Pinterest. Pero me resultaba imposible. La niña se cagaba, o se ponía a llorar, la luz no era la adecuada,... siempre era un desastre.

Después descubrí a Gemma Vilaseca a través de Instagram y decidí que si volvía a tener otro bebé no volvería a hacer el tonto y le encargaría un reportage a ella sin prensármelo. Los bebés crecen muy rápido y me parece un detalle precioso capturar el momento.

 
Contacté con ella antes de lo esperado, ya que Frida fue una sorpresa adelantada. A los 11 días de parir vino Gemma a casa y nos hizo un reportage precioso.


Para entonces ella estaba embarazada y no se lo pusimos fácil, ya que Alexandra corría como una loca y Frida iba haciendo sus necesidades en el momento menos pensado pero Gemma estuvo a la altura (sabía calmar a Frida mejor que nosotros) e hizo un trabajo estupendo.


Así que no puedo más que recomendarla. Ahora Frida tiene nueve meses y poco le queda de ese bebé de 11 días de las fotos pero yo ya tengo mi recién nacida plasmada en imágenes para toda la vida. Que es lo que quería.
 

Si te gustan los trabajos limpios, relajados, donde se dé preferencia a la belleza de lo natural y a la sencillez, no dejes de seguir el trabajo de Gemma por las redes sociales.

  

15 de enero de 2016

DIY: HACER UNA CORONA CON PAPEL HIGIÉNICO


Sinceramente en casa no somos muy fans de celebrar el día de reyes. Aunque me encanta ver por las redes sociales la alegría con la que lo celebra la gente y nos gusta ir a ver la cabalgata (pese al frio que se pasa). Aun así este año una cosa llevó a la otra y al final hay que reconocer que preparamos bastante la tradición de los Reyes Magos. 


Hacía tiempo que tenía ganas de hacer estas coronas hechas con rollos de papel higiénico tan monas que se ven por Pinterest y como mi hija está destapando poco a poco su lado más princesa un día me dijo que quería una corona y vi el filón.

Ni corta ni perezosa me guardé dos rollos de cartón cuando se acabó el papel higiénico (todavía no soy la típica madre que los va guardando por si algún día surge una manualidad) y compré pintura metalizada y purpurina dorada.

Como habíamos quedado con mi hermana que esta semana cocinaríamos un roscón de reyes decidí hacer una corona más tipo de reina. Es decir, la típica dorada, para acompañar el roscón.


Hicimos una para cada niña. Y para hacerlas simplemente fui cortando triangulitos con las tijeras. Sin plantilla ni nada. Ya me gusta que sean irregulares (una quedó con cinco puntas y otra con seis). Alexandra me ayudó a pintarlas, aunque ella se dedicó más a pintar la mesa y todo lo que pillaba. Y por último rocié las puntas con pegamento en spray y las sumergimos en el bote de la purpurina. Sin más complicación.  Una vez secas hice dos agujeritos por donde pasar las gomas y listo.  



Y ya que estábamos sumergidas en el tema Reyes Magos, mientras la masa del roscón laudaba, decidí hacer las típicas figuritas del roscón con plastilina casera. Seguí la receta de ¡hoy no hay cole!. Es súper sencilla de hacer y me encantó porque la plastilina comercial tiene un tacto y un olor que me da un poco de asco pero ésta no huele y el tacto es perfecto.


Con colorante alimentario le das el color que tu quieres y nosotras decidimos hacer una corona amarilla y un haba lila. Cuando se cocía el roscón en el horno también cocimos las figuritas y así se pusieron duras y las pudimos esconder por el roscón cuando lo cortamos para ponerle la nata.



Me da la sensación de que éstas han sido las primeras coronas que hemos hecho de muchas más que vendrán. Porque ahora las niñas son muy pequeñas y les molesta cualquier cosa que les pongas en la cabeza pero para jugar cuando sean mayores es perfecto porque se pueden pasar un buen rato creándolas para después disfrutar de su obra.

 

1 de enero de 2016

HACER UNA CASITA DE JENGIBRE


Mi hermana, que ya sabéis que es muy de celebrar todo tipo de tradiciones, fiestas y festejos, ha decidido que a partir de este año cada Navidad vamos a hacer una casita de jengibre tradicional en los países del norte de Europa.


Reconozco que a mí esta actividad me hacía una especial ilusión e invité a amigas a venir a casa y pasar una tarde todas juntas entre galletas y chuches. Mi hermana se lo curró un montón (para variar) e hizo ella misma la galleta basándose en la receta de La chica de la casa de caramelo, que a su vez se basa en la receta de Martha Stewart.

Las niñas colaboraron en hacer la masa y pudieron jugar un rato haciendo galletas utilizando los moldes de Ikea para niños.


Una vez las galletas estaban horneadas empezó el festival de verdad. Unimos las paredes y el techo de la casa con glasa real y ésta misma la utilizamos para enganchar las chuches por la casa.


La gracia es tener distintos dulces de colores y formas así cada uno le da a la casa su toque personal.


Mi hermana la quiso hacer de colorines. Dice que le quedó muy infantil porque desde pequeña que tenía ganas de hacer una casita de jengibre y que por fin había cumplido su sueño.


Yo como estoy en una época muy blanquita cuando descubrí los Lacasitos y Conguitos de chocolate blanco lo tuve claro.


El año que viene miraremos de mejorar la técnica haciendo las paredes de la casa con aberturas para ventanas y utilizando para la glasa real una manga pastelera de verdad porque esta vez usamos una bolsa de plástico con la punta cortada y costaba demasiado hacer una cosa uniforme sin pegotes.  


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