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16 de diciembre de 2014

EMBARAZO Y DESTETE



Ya sabéis que estaba combinando lactancia y embarazo, pero que es complicado, porque con el embarazo la leche va a menos y suele llegar a desaparecer en la mayoría de los casos. Muchos niños, sobretodo los mayores, acaban destetándose.

Hay otros que pese a no salir leche siguen mamando necesitando aquello de más que aporta la lactancia a parte de la alimentación pero no ha sido el caso de Alexandra. Ella se enfadaba cuando no salía leche y como poco a poco ha ido comprendiendo que de ahí no iba a sacar nada más las tomas han ido a menos hasta desaparecer. Como me dijeron en el grupo de lactancia es una niña práctica.

Durante el día no ha habido problema porque yo le ofrecía el pecho cuando le veía que podía necesitarlo y ella al mamar dos veces y no salir nada se separaba y se iba. Por la noche ha sido peor ya que demandaba y al no salir leche no se quedaba satisfecha y a la hora se ponía a llorar de nuevo. Entonces empezamos a ofrecerle agua o leche de brick. Bebia y se volvía a dormir. 

Así día tras día hasta acostumbrarse y llegar al momento actual, en el que duerme las noches del tirón. Se ha olvidado de la leche y por fin podemos descansar todos. Aunque a mí me ha quedado un regusto amargo por las noches que ella lo ha pasado mal. Nosotros no entendíamos que sucedía (porque ni siquiera sabíamos que estávamos esperando otro bebé) y no sabíamos como solucionarlo.

Mi última consulta al grupo de lactancia ha sido si debo darle algún suplemento a Alexandra como la leche de fórmula, ya que se supone que hasta los dos años los niños son lactantes. Pero me dijeron que si ya come de todo, cosa que sí hace, ya obtiene todo lo que su cuerpo puede necesitar.

30 de septiembre de 2014

LACTANCIA EN CRISIS


El post más celebrado de mi carrera bloguera es uno que escribí no hace demasiado titulado "la lactancia materna no es tan maravillosa". Hacía tiempo que quería expresar lo que siento tras mi propia experiencia como madre lactante y estoy contenta porque parece que conecté con muchas lectoras; ya que es mucho el esfuerzo que se hace y no siempre se siente una recompensada.

Una vez se supera la gran crisis inicial (que hay quien ni la tiene y hay a quien le puede llegar a durar unos meses) se vive un punto álgido donde no hay dolor y en cambio sí mucha conexión. 


Pero las cosas pueden torcerse de un momento para otro y yo he vivido episodios en que mi hija no ha querido un pecho, uno en concreto, de ninguna de las maneras (tengo que decir que siempre ha habido predilección por uno más que el otro). Y cuando te rechaza una toma detrás de otra ves como la sombra de la mastitis se hace larga y desempolvas el sacaleches y las pezoneras en una especie de locura por evitar sufrimiento. 

He de decir que estas crisis no han durado nunca más allá de un día, pero en cambio hace cosa de mes y medio Alexandra, en medio de una noche de llantos encadenados, decidió rechazar el pecho ¡esta vez los dos! Y de repente me vi totalmente desarmada ante una hija que sufría y a la que no podía consolar como había hecho siempre. Porque la lactancia es como una barita mágica que soluciona el hambre, el tedio, la sed, el dolor, el miedo, el estrés,... 

Me puse malísima esa noche y, una vez más, topamos con la poca ayuda profesional que existe en este sentido cuando desesperados a las cinco de la mañana nos llevamos a la niña a urgencias y la doctora, a parte de decirnos que podría estar sufriendo un proceso viral (que somos novatos pero ya hemos pillado que siempre que no saben que decirte usan el genérico "proceso viral") le comenté que mi hija de repente no quería mamar y no se le ocurre nada más que decirme que no me preocupara, que hay niños que se destetan solos y que con la edad de mi hija no pasa nada porque esto suceda.

Esta crisis duró dos días. Dos días en que me iba sacando leche y la niña se la bebía en vaso. Dos días que se me hicieron eternos porque se me ocurría que la lactancia igual se habría acabado, así, a la brava, y yo rebosando leche.


Por suerte, y como siempre, conté con toda la ayuda y soporte de mi pareja y a base de ir intentándolo (procurando no agobiar) al final Alexandra se volvió a enganchar. 


Esa misma semana aparecieron de golpe los cuatro incisivos de arriba y una amiga me pasó esta entrada de Baby Center donde hablan de las crisis de la lactancia. Una de ellas causada por la salida de los dientes.


Desde entonces encadenando crisis me siento yo, porque acto seguido Alexandra empezó a pedir pecho cada dos horas por la noche ¡y seguimos así! Como es de suponer esto es mortal para mi descanso y encima me vuelve a doler cuando mama, aunque supongo que se debe más bien a que desde que hay dientes se van escapando mordiscos que me dejan bien servida.




 Ilustración de Conrad Roset

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