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22 de octubre de 2014

EL DÍA QUE CONOCÍ A JULIO BASULTO


No es que haya hecho un nuevo amigo, pese a que no me importaría, sino que hace un par de semanas decidí ir a una charla sobre alimentación complementaria a cargo de Julio Basulto (dietista-nutricionista) que organizaba el grupo de lactancia de mi comarca (ya sé que suena muy hobbit) pese a que debo confesar que no me he leído ninguno de sus libros, por mucho que me han recomendado Se me hace bola


Mi primera sorpresa fue descubrir que tiene la misma manera de pensar que Carlos González (de quien sí me he leído un montón de libros). Así que sus recomendaciones eran paralelas y, aunque ya sabidas por mí, agradecí que recalcara temas como que "no está justificado cambiar la recomendación de lactancia materna exclusiva durante seis meses". Ya que, como expliqué hace poco, en su momento me sentía marciana ante tanta gente dando papillas antes de los seis. De hecho él ya comentó que pocos niños lactan hasta el medio año de vida y dio reseñas de "entidades que indican que no hay evidencias sólidas que indiquen que incorporar alimentos entre los 4 y los 6 meses de edad del niño aporte beneficios a la salud infantil" sino que incluso puede llegar a ser contraproducente.

Insistió también en que cada vez más organizaciones avalan el baby led weaning. Y que para que los niños estén preparados para el alimento sólido se necesita una serie de características que raramente se dan antes de los seis meses. Simplemente hay que estar atentos a los signos. Una vez más debería ser el bebé el que marcase su ritmo y no el pediatra o cualquier ente exterior. "Si el niño controla su comida, aprende más pronto a comer sólidos".


Comenté en su día que Alexandra ya come de todo, poco a poco según iban apareciendo alimentos sobre la mesa los ha ido probando. En primavera comió fresas y ahora come frutos secos. Julio recalcó que realmente no vale la pena demorar la introducción de alimentos por miedo a alergias (exceptuando la leche de vaca) y que no hay ningún orden importante de incorporación de éstos.

Sí que hay que tener especial atención ante alimentos que contienen mercurio (pez espada, tiburón, atún rojo, conservas de atún y Lucio) o cadmio (cabeza de gamba, marisco o cuerpo de crustáceos similares al cangrejo). Mejor evitar su consumo hasta los tres años de edad y después moderarlo. También habló de los nitratos en verduras de hoja verde como espinacas y acelgas, así que mejor no consumirlos el primer año de vida (en su día ya dí esta reseña en el blog sobre este tema). Además desaconsejó las bebidas de arroz en niños por contener altas dosis de arsénico inorgánico, cosa que remarcó hace poco en su facebook, el cual os recomiendo seguir encarecidamente.

Dio más información sobre cómo conviene ofrecer (no introducir, como recalca Carlos González) alimentos saludables poco a poco y cuáles mejor evitar en cada etapa. Más información en su libro Se me hace bola

Fragmentos de lustraciones de I love Doodle 
Pero tal y como se encargó de recalcar desde el primer momento de la conferencia, hay cosas más importantes que la nutrición. Más que obsesionarse con lo que se puede y lo que no se puede comer a una determinada edad es más importante que nuestros hijos vivan en un entorno seguro y distendido. Según comentó un tanto por ciento muy elevado (pero muy elevado) de los padres intentan que sus hijos coman más de lo que ellos quieren, así que estos niños acaban comiendo por encima de su apetito con estrategias como el soborno que pueden acabar derivando en problemas alimenticios.

Así que la mejor opción es dejar que los niños se "auto-regulen" sin inculcar, amenazar, poner normas, forzar, restringir ni chantajear sino dando ejemplo. Y ésta norma es válida no sólo para la alimentación sino para todo. Como se dice "hay que predicar con el ejemplo" y no fumar delante de los niños, ni consumir alcohol, mostrar gratitud, buenas relaciones sociales, comer alimentos saludables, hacer ejercicio, cocinar, o relacionarse más con la naturaleza educan a nuestros hijos mil veces más y estoy segura de que hace toda la familia más feliz. 

Ahora Julio Basulto está preparando un libro sobre alimentación durante el embarazo. Lástima que por lo que dijo saldrá a la venta la primavera del año que viene, justo cuando tengo previsto parir yo, porque sino su libro ya luciría en mi mesita de noche.

15 de octubre de 2014

CÓMO EXPLICAR EL BLW


Antes de nada confieso que soy muy inocente y, claro, de vez en cuando me llevo una sorpresa. Tanto decir que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses que me quedaba pasmada cuando la gente se enorgullecía de que su hijo/a tomase papillas desde los cuatro e incluso los tres meses

Pero lo peor no es eso, sino la cara de circunstancias que se les queda a alguna gente cuando dices que tu hija de seis meses tan solo toma pecho. ¿Ahora resulta que la rara soy yo?.

Yo creía que ésto se hacía así porque hasta los seis meses de vida el aparato digestivo no está preparado para el alimento sólido y porque no hay ninguna necesidad que no esté cubierta por el pecho, pero ya no sé nada. Así que, una vez más, hago lo que me da la gana.

Porque cuando le dije a la pediatra en la revisión de los seis meses que quería hacer el baby led weaning la cara que puso también fue un poema. Y que quieren que les diga; ya expliqué en su día que yo tengo siempre presente que mi hija nació un mes antes de tiempo y que creo firmemente que cada uno de nosotros tiene su ritmo. Así que no veo sensato al sexto mes y un día de nacer empezar a introducirle verdura, cereales o fruta a una hora determinada sin ningún otro argumento que porque lo pone en una hoja fotocopiada que nos dan a todos por igual en el pediatra.

Alexandra ha mandado siempre sobre sí misma en el tema de la alimentación. Si quiere come solido y sino tan sólo experimenta o simplemente lo tira al suelo. Nunca ha faltado la leche materna y pese a tener tan poco interés por la comida en los inicios ningún día ha sido un drama ni para ella ni para nosotros. 

Todo lo contrario, nos divertimos mucho viéndola. Nos demuestra que sabe lo que quiere y que sabe gestionar perfectamente la situación. En poco tiempo cogió mucha habilidad con las manos, después con los dedos haciendo la pinza, luego con los pocos dientes que tiene y ahora incluso con los cubiertos.

Ahora Alexandra come genial, aun teniendo en cuenta que cuando se come sólido siempre se come menos. Come de todo, que no quiere decir que lo haga todos los días ni en la misma cantidad. Y tiene muy claro lo que le gusta. Da tanto gusto verla comer que hace poco visitamos a unos amigos y decidieron que utilizarían el mismo método cuando tuviesen hijos.

Pero me he dado cuenta, tristemente, que a la gente en general no le interesa este sistema. Casi nadie nos ha preguntado nunca cómo funciona ni cómo lo hemos hecho. La gente sólo le ve pegas como el miedo a que los niños se ahoguen.

La verdad es que a la corta es mucho más fácil y cómodo seguir el papel del pediatra y cada día hacer puré con las verduras indicadas; pero yo no podría darle a mi hija judías cuando no es temporada ni darle fruta cuando está resfriada. Porque es un tipo de alimentación en la que no creo y, ahora, puedo asegurar que a la larga es muchísimo más cómodo poder ir a los sitios sin los miles de utensilios necesarios para hacer papillas, es un orgullo decir que mi hija nunca ha probado un potito industrial (que nunca acabas de saber bien de qué están hechos), hemos tirado poquísima comida y mi única preocupación es comer yo sano porque es lo mismo que ella va a comer.

 Poster encontrado aquí

24 de julio de 2014

NUESTRA EXPERIENCIA CON EL BABY LED WEANING


A los seis meses empezamos con la "introducción de la alimentación complementaria guiada por el bebé" o "baby led weaning", tal y como habíamos decidido desde el embarazo, pese a que ya habíamos visto que Alexandra no mostraba ningún tipo de interés por la comida.

Como ya se aguantaba bien en la trona (uno de los requisitos para empezar con el blw) la sentábamos y por la mesa corrían frutas y verduras de temporada. Primero enteros, para que pudiera jugar con ellos y familiarizarse, después ya trozos suficientemente grandes que se espachurraban y hacían que cogiera habilidad con los dedos.

Un buen día se metió un trozo en la boca y muuuuy poquito a poco ha ido a más. Nunca nos ha preocupado que no comiera demasiado ya que la base siempre ha sido el pecho.


Pese a que te ves a contra corriente, y eso te plantea tus dudas, siempre hemos sido firmes con nuestra decisión y estamos contentos porque creemos que con las papillas todo hubiese sido más traumático.


Ya comenté que en muchos aspectos vemos que nuestra hija necesita su propio ritmo y por eso nunca la hemos forzado a comer nada. La sentamos con nosotros y le damos nuestra misma comida. Ella es un sujeto activo totalmente. Decide que quiere y que no, lo coge con las manos, lo examina, lo modula y unas veces se lo come y otras va al suelo. 


Tiene una habilidad pasmosa con la cuchara y el tenedor desde los nueve meses y sabe coger las lentejas de una en una haciendo la pinza con sus deditos. Nos deja claro qué alimentos le gustan y cuáles no, al no estar mezclados. También es verdad que hemos visto, que igual que pasa con los juguetes, los gustos alimentarios van variando, así que nunca retiramos nada de antemano.

Hace un tiempo ha perdido el miedo y se llega a tragar trozos muy grandes de una tacada. Eso nos ha asustado y ahora le cortamos la comida en trozos más pequeños y hay que confesar que sopas y cosas más líquidas se las damos nosotros con la cuchara porque ves que a ella sola se le caería todo al suelo y no hay ganas de limpiar tanto.


Personalmente me ha ayudado mucho un taller sobre blw al que fui donde se hablaba del tema, leer y escuchar a Carlos González hablando sobre la alimentación y seguir a otras familias blogueras como Padres Frikerizos, The Inomatas o a Monstrua con sus experiencias con el blw, ya que quizás lo peor de este método sea la solitud. Todo el mundo a tu alrededor da papillas e incluso nuestra pediatra nos dijo que ella no estaba de acuerdo con nuestro método.

Pero como ya he dicho estamos contentos. Lo mejor  es la libertad. No tenemos horario ni menú especial. Cuatro pautas que seguimos a rajatabla y el placer de ver como tu hija disfruta investigando y evoluciona día tras día manteniendo una relación totalmente diferente con la comida. 


Las imágenes son fragmentos de ilustraciones de LaBerge

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