No es que haya hecho un nuevo amigo, pese a que no me importaría, sino que hace un par de semanas decidí ir a una charla sobre alimentación complementaria a cargo de Julio Basulto (dietista-nutricionista) que organizaba el grupo de lactancia de mi comarca (ya sé que suena muy hobbit) pese a que debo confesar que no me he leído ninguno de sus libros, por mucho que me han recomendado Se me hace bola.
Mi primera sorpresa fue descubrir que tiene la misma manera de pensar que Carlos González (de quien sí me he leído un montón de libros). Así que sus recomendaciones eran paralelas y, aunque ya sabidas por mí, agradecí que recalcara temas como que "no está justificado cambiar la recomendación de lactancia materna exclusiva durante seis meses". Ya que, como expliqué hace poco, en su momento me sentía marciana ante tanta gente dando papillas antes de los seis. De hecho él ya comentó que pocos niños lactan hasta el medio año de vida y dio reseñas de "entidades que indican que no hay evidencias sólidas que indiquen que incorporar alimentos entre los 4 y los 6 meses de edad del niño aporte beneficios a la salud infantil" sino que incluso puede llegar a ser contraproducente.
Insistió también en que cada vez más organizaciones avalan el baby led weaning. Y que para que los niños estén preparados para el alimento sólido se necesita una serie de características que raramente se dan antes de los seis meses. Simplemente hay que estar atentos a los signos. Una vez más debería ser el bebé el que marcase su ritmo y no el pediatra o cualquier ente exterior. "Si el niño controla su comida, aprende más pronto a comer sólidos".
Comenté en su día que Alexandra ya come de todo, poco a poco según iban apareciendo alimentos sobre la mesa los ha ido probando. En primavera comió fresas y ahora come frutos secos. Julio recalcó que realmente no vale la pena demorar la introducción de alimentos por miedo a alergias (exceptuando la leche de vaca) y que no hay ningún orden importante de incorporación de éstos.
Sí que hay que tener especial atención ante alimentos que contienen mercurio (pez espada, tiburón, atún rojo, conservas de atún y Lucio) o cadmio (cabeza de gamba, marisco o cuerpo de crustáceos similares al cangrejo). Mejor evitar su consumo hasta los tres años de edad y después moderarlo. También habló de los nitratos en verduras de hoja verde como espinacas y acelgas, así que mejor no consumirlos el primer año de vida (en su día ya dí esta reseña en el blog sobre este tema). Además desaconsejó las bebidas de arroz en niños por contener altas dosis de arsénico inorgánico, cosa que remarcó hace poco en su facebook, el cual os recomiendo seguir encarecidamente.
Dio más información sobre cómo conviene ofrecer (no introducir, como recalca Carlos González) alimentos saludables poco a poco y cuáles mejor evitar en cada etapa. Más información en su libro Se me hace bola.
Fragmentos de lustraciones de I love Doodle
Pero tal y como se encargó de recalcar desde el primer momento de la conferencia, hay cosas más importantes que la nutrición. Más que obsesionarse con lo que se puede y lo que no se puede comer a una determinada edad es más importante que nuestros hijos vivan en un entorno seguro y distendido. Según comentó un tanto por ciento muy elevado (pero muy elevado) de los padres intentan que sus hijos coman más de lo que ellos quieren, así que estos niños acaban comiendo por encima de su apetito con estrategias como el soborno que pueden acabar derivando en problemas alimenticios.
Así que la mejor opción es dejar que los niños se "auto-regulen" sin inculcar, amenazar, poner normas, forzar, restringir ni chantajear sino dando ejemplo. Y ésta norma es válida no sólo para la alimentación sino para todo. Como se dice "hay que predicar con el ejemplo" y no fumar delante de los niños, ni consumir alcohol, mostrar gratitud, buenas relaciones sociales, comer alimentos saludables, hacer ejercicio, cocinar, o relacionarse más con la naturaleza educan a nuestros hijos mil veces más y estoy segura de que hace toda la familia más feliz.
Ahora Julio Basulto está preparando un libro sobre alimentación durante el embarazo. Lástima que por lo que dijo saldrá a la venta la primavera del año que viene, justo cuando tengo previsto parir yo, porque sino su libro ya luciría en mi mesita de noche.









